Hablar de placer y deseo es clave para que la educación sexual sea exitosa

Investigadores de The Pleasure Project y del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicaron hace algunos días los resultados de su investigación luego de analizar 33 intervenciones de salud sexual llevadas a cabo entre 2005 y 2020 en distintos países del mundo.

El estudio, que fue revisado por pares, buscaba analizar qué tan efectivas habían sido las intervenciones en salud sexual. Inicialmente, los investigadores querían incluir un amplio espectro de estas estrategias, incluyendo aquellas enfocadas en la planificación familiar y en el uso de anticonceptivos. Sin embargo, se decantaron solo por programas que tuviesen un enfoque en Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) dirigidos a poblaciones consideradas “vulnerables”.

De la literatura científica sobre este tema en los 25 años que analizaron, encontraron 33 trabajos que les servían. De estos, solo ocho incluían un indicador que permitía realizar un seguimiento a la intervención realizada: uso de condón. Con estos últimos realizaron un metaanálisis, proceso por el cual integran los datos de cada trabajo en uno solo. De esta manera se obtienen resultados más sólidos.

¿Qué encontraron? Según los investigadores, la incorporación del placer y el deseo en estos programas puede tener efectos positivos en las actitudes y comportamientos que lleven a sostener relaciones sexuales más seguras. El uso de preservativos, por ejemplo, aumentó en aquellos casos donde se abordaron estos temas. 

“El placer se ha pasado por alto y se ha estigmatizado en la promoción de la salud y la educación sexual, a pesar de su evidente conexión con la salud y el bienestar sexual”, concluyeron los autores de este trabajo.

Por este motivo, le hicieron un llamado a los políticos y funcionarios que se encargan de preparar estos programas. Solicitaron que las intervenciones que tengan en cuenta el deseo y el placer hagan parte de las innovaciones que deben aplicarse de manera urgente para que se alcancen las metas de salud sexual y reproductiva contempladas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.