SÍNDROME DEL MIEMBRO FANTASMA: EL DOLOR DE UNA PARTE QUE YA NO EXISTE. Featured

09 Oct 2018
SÍNDROME DEL MIEMBRO FANTASMA: EL DOLOR DE UNA PARTE QUE YA NO EXISTE.

Estas sensaciones fantasmas pueden ocurrir no solo en la amputación de los miembros. También, por ejemplo, cuando se extrae un diente.

Es una sensación dolorosa que puede percibir cerca de la mitad de personas que han sido amputadas.

“Siento como si me estuvieran apretando las uñas del pie. Me dan ganas de gritar. Y me desespero más cuando miro hacia abajo y me duele algo que no existe”.

Con esta descripción, Juan Francisco García, un empresario de 62 años, relata lo que es el dolor de un miembro fantasma, en razón a que su pierna derecha, la misma que lo atormenta, le fue amputada por un cuadro de diabetes hace ocho meses.

Aunque extraña, la percepción de García es conocida desde el punto de vista médico, tanto que se cree que un alto porcentaje de las personas que han perdido un órgano (casi la mitad) pueden manifestar que éste continúa conectado a su cuerpo, que funciona de manera normal.

Para Myriam Hincapié, anestesióloga y subespecialista en dolor, estas sensaciones fantasmas pueden ocurrir no solo en la amputación de los miembros sino que también se puede referenciar al extraerse un diente, al nuclearse un ojo y, en el caso de las mujeres, al extirparse el seno.

De acuerdo con Hincapié, aunque cualquier persona puede experimentar esta sensación, existen algunos factores que incrementan la probabilidad de desarrollar este síndrome. Según la especialista, las personas que experimentan dolor antes de la amputación tienen una probabilidad mayor de desarrollar este tipo de dolor.

También se ha visto –añade la experta– que en las personas que han presentado compromisos circulatorios importantes, al igual que infecciones en la parte amputada, la posibilidad se aumenta. También tiene que ver si en ese nivel han tenido comprometidos los nervios y las estructuras de la médula espinal.

Dolor severo

Como su nombre lo dice, los síntomas están relacionados específicamente con sensaciones desagradables que se interpretan como si provinieran de una estructura que no existe.

De acuerdo con Hincapié, las molestias pueden ser variables y por lo general incluyen un dolor intenso, que puede ser percibido como un ardor o como una quemadura, sumado a la sensación de que el miembro está todavía pegado al cuerpo y funcionando normalmente.

Algunas personas también manifiestan que sienten el miembro amputado como si estuviera dormido, con una sensación de hormigueo, e incluso “interpretan sensaciones como si estuviera deformado o en posturas extremas, que se tornan dolorosas y en algunos casos sensaciones de frío intenso o de calor insoportable”, agrega la experta.

Las personas que experimenten este síndrome necesitan una atención médica integral

El origen de este dolor ha sido siempre un misterio y existen múltiples hipótesis para tratar de entenderlo, basadas en observaciones experimentales; entre ellas, dice hincapié, se ha propuesto un daño previo en las estructuras nerviosas que llegaban inicialmente hasta la extremidad amputada.

Se ha postulado que al amputarse un miembro, a nivel cerebral, los diferentes sentidos se confunden ante el miembro perdido; al punto que tacto, vista y las estructuras encargadas del movimiento y del posicionamiento del cuerpo terminan por crear su propia verdad, expresada como un dolor intenso.

También se cree que cuando se pierde una parte del cuerpo, el cerebro tiende a reorganizarse, de tal forma que el área encargada de sentir y mover el miembro amputado “sigue siendo activada por otras áreas cerebrales, lo que permite crear una imagen irreal, pero como si estuviera funcionando”, dice Hincapié.

Además de las manifestadas por la anestesióloga, un artículo publicada en la revista 'Frontiers in Neurology', advierte que tras una amputación “los circuitos neuronales de la extremidad que se retira pierden su función original, pero quedan predispuestos a entrelazarse con otras redes neuronales, de tal forma que cuando interactúa con redes encargadas del dolor se produce la sensación fantasma.

De esta forma, dice el artículo, las neuronas del miembro amputado jamás quedan en silencio y pueden activarse por diferentes estímulos, la mayoría inconscientes, proporcionándole información al cerebro, como si el miembro estuviera aún conectado al cuerpo y que doliera de manera intensa.

En últimas, manifiesta Hincapié, se trata en esencia de una disfunción, desde el punto de vista neurológico y así hay que entenderlo.

Se ha postulado que al amputarse un miembro, a nivel cerebral, los diferentes sentidos se confunden ante el miembro perdido.

El tratamiento

La base del tratamiento, de acuerdo con los protocolos de la Unidad de Rehabilitación del Hospital San Ignacio, es la intervención interdisciplinaria; es decir, el manejo por un equipo.

Es importante hacer intervenciones psicoterapéuticas, lo mismo que la administración de analgésicos, moduladores del sistema nervioso en ocasiones anticonvulsionantes y antidepresivos, en esquemas específicos de mediano y largo plazo; además de una intervención por rehabilitación, orientada a mejorar las condiciones residuales en el miembro amputado, promover higienes posturales, la aplicación de electroterapias analgésicas y medios físicos, estimulación táctil y reeducación, con técnicas de 'neurofeedback'.

Cada caso es individual y requiere seguimiento estricto.

Realidad virtual

Hace dos años, la revista 'The Lancet', publicó un artículo en el que se recreaban los miembros amputados con realidad virtual, con el objetivo de engañar al cerebro, haciéndole creer que la extremidad seguía ahí, lo que permitía activar los circuitos neuronales y mentalmente producir movimientos, que modificaran posiciones o permitieran una ubicación imaginaria más cómoda del miembro.

El objetivo es romper la unión dañina con las redes neuronales responsables del dolor y, a partir de un entrenamiento, intentar conexiones menos traumáticas, utilizando lo que se conoce como la plasticidad neuronal. Aunque parece un videojuego, los resultados han sido exitosos.

Se sugiere prevenir

Algunos estudios han demostrado que ciertas medidas previas a la amputación, o durante la misma, pueden prevenir la aparición del miembro fantasma. Entre ellas están, de acuerdo con los protocolos de la Unidad de Rehabilitación del Hospital San Ignacio, la buena preparación para la cirugía, en la que se procure realizar incisiones sobre estructuras que no contengan daños.

En el momento de realizar la amputación, se deben hacer cortes limpios y proteger, hasta donde se pueda, las terminales nerviosas; eso, con el objeto de que estas no queden expuestas de manera superficial y puedan ser estimuladas fácilmente.

En otras palabras, que el muñón (parte de la extremidad que queda del cuerpo) tenga una buena estructura y unas cicatrices en buena disposición.

En los casos en que se realicen amputaciones programadas, el bloqueo nervioso a través de procesos regionales de anestesia ha mostrado buen resultado.

También la aplicación inmediata de medidas analgésicas en el posoperatorio y el mantenimiento de las mismas por un tiempo ha sido de gran ayuda.

Los programas tempranos e intensivos de rehabilitación con el retorno pronto a la actividad y un soporte sicoterapéutico y de redes familiares, laborales y sociales también le permite resultados favorables al paciente.

(Fuente, CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ

Asesor médico de EL TIEMPO)

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