Vacunación en Colombia: ¿Por qué aún no tenemos acceso a información?

El pasado 18 de febrero Verónica Machado, enfermera jefe del Hospital Universitario de Sincelejo, se convirtió en la primera colombiana en recibir la vacuna contra el COVID-19 en el país. Desde entonces, más de dos millones de colombianos han sido vacunados con una dosis y al menos 800 mil han completado el esquema de vacunación al recibir la segunda dosis. Sin embargo, eso es lo único que sabemos sobre las personas que han sido vacunadas en Colombia. Luego de casi dos meses de la gran noticia de la Jefe Machado, el Ministerio de Salud y Protección sigue sin compartir la información detallada sobre la aplicación de las vacunas en el país.

El acceso a información ha sido clave para la lucha contra la pandemia del COVID-19. Gracias a los esfuerzos de los gobiernos locales, a iniciativas ciudadanas y al trabajo de investigadores de diferentes partes del mundo, hoy podemos hacer seguimiento a la dimensión del problema de salud global al que nos enfrentamos. Incluso el presidente Iván Duque en su programa televisivo tiene una sección especial en la que presenta las estadísticas comparadas sobre casos, muestras, personas recuperadas y fallecidas, entre otras. Colombia ha tenido un buen manejo de la información sobre el COVID-19 gracias al trabajo detallado del Instituto Nacional de Salud disponible al público no solo en la página web de la entidad sino también en el portal Datos Abiertos.

Pero a diferencia de la información detallada e interactiva sobre casos, muertes y recuperados de COVID-19, sobre la distribución de vacunas en Colombia no tenemos nada más que una infografía que se actualiza diariamente con información de dosis aplicadas diarias y acumuladas desagregada por departamentos. Eso es todo. Sin información detallada es imposible saber si tenemos una distribución justa y eficiente de las vacunas o si hay grupos vulnerables que se estén quedando atrás. El Decreto 109 de 2021, por el cual se define el Plan Nacional de Vacunación contra el COVID-19, habla de justicia, equidad, enfoque diferencial, acceso y transparencia, entre otros como principios orientadores de la política pública. Estos principios no pueden quedarse únicamente en el papel.

Por ejemplo, hoy los ciudadanos no tenemos cómo saber en qué regiones del país están los trabajadores de la salud que aún no han accedido a vacunas, no sabemos si hay retrasos en la aplicación de las segundas dosis, ni tampoco sabemos si todas las EPS están haciendo un buen trabajo al momento de garantizar que sus afiliados elegibles en la presente etapa del plan están siendo vacunados o no. No tenemos información si los migrantes mayores de 70 años han logrado acceder a las vacunas, o si hay disparidades en el acceso entre hombres y mujeres, entre grupos étnico raciales o las brechas entre el campo y la ciudad. Hay mucha información que podría ayudarnos a tomar medidas urgentes para corregir aquellas fallas de la distribución y así evitar la vulneración innecesaria del derecho a la vacunación de quienes hoy más lo necesitan.

Colombia avanza en las etapas del plan nacional pero sin saber cuántas personas priorizadas han sido efectivamente vacunadas o si hay lugares en el país en donde ciertos grupos tienen dificultades para acceder a las vacunas. Aunque afortunadamente hoy contamos con iniciativas ciudadanas como las de las científicas de datos Pilar Sáenz (en Twitter @mapisaro) o Silvana Zapata (en Twitter @solsilvanazb), quienes se han tomado la tarea de recopilar, organizar, procesar y presentar la poca información disponible sobre la distribución de las vacunas en el país y publicarla gratuitamente en la web, esta es una clara responsabilidad del Ministerio de Salud y Protección Social.

Podemos y debemos aprender de otros pares de la región latinoamericana que sí han hecho un buen trabajo presentando información precisa y accesible. En Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay tienen portales web interactivos sobre la distribución de las vacunas contra COVID-19 que permiten a los ciudadanos consultar a cuántas personas se han vacunado dependiendo de su grupo de vulnerabilidad o priorización, edad, género, lugar de vacunación, número de dosis e incluso por el tipo de vacuna utilizada. Desafortunadamente otros países de la región, especialmente en el Caribe, usan la misma estrategia de comunicación que en Colombia y suben solo información parcial y estática en forma de infografías en redes sociales. Nuestro país tiene que salir urgentemente de este grupo.