El lío de los títulos universitarios en la política colombiana

Este fin de semana, la Facultad de Derecho de la Universidad de Medellín tomó dos importantes decisiones en el caso del presunto grado irregular del senador Julián Bedoya. Inicialmente, declaró que su reingreso para terminar sus estudios de derecho no había sido acorde con los requisitos del claustro, por lo que todas las actuaciones, incluyendo el grado, carecían de validez. Por otro lado, encontró que los docentes que habían hecho los exámenes preparatorios y suficiencias al congresista habrían incurrido en varias faltas graves, por lo que se ordenó que todos ellos, que fueron retirados de sus labores tras estallar el escándalo, fueran sancionados con una amonestación con copia a su hoja de vida.

Estas determinaciones, aunque aún no están en firme y no implican que se le retire de inmediato el título, son un avance importante en este caso que ha sembrado varias dudas sobre el título de abogado de Bedoya. Y es que desde hace casi dos años la gesta del senador liberal, de sacar adelante la carrera de derecho en apenas cuatro meses, llamó la atención de las autoridades. Fiscalía, Corte Suprema, Procuraduría y hasta el Ministerio de Educación pusieron su lupa para determinar si hubo irregularidades, debido a que el congresista antioqueño aprobó 16 exámenes, entre suficiencias y preparatorios, en tan solo cuatro jornadas e incumpliendo los reglamentos de la propia universidad.

Todavía falta un largo trecho para determinar si el caso implicará que se le retire el título y si habrá otras sanciones. No obstante, es uno de los ejemplos más representativos de la seguidilla de hechos en los que políticos y funcionarios han tenido que dar explicaciones sobre los títulos que figuran en sus hojas de vida. Según Catherine Juvinao, cabeza de la veeduría Trabajen Vagos y una de las primeras denunciantes de Bedoya, aunque este caso es uno de los más graves, hay congresistas con problemas similares y varias incongruencias en sus currículos. Aunque no se atrevió a dar nombres, reveló que hay un legislador que incluso podría tener más similitudes de las esperadas con Julián Bedoya.

Pero las alertas sobre posibles irregularidades o inconsistencias en cuanto a los títulos no solo apuntan al Congreso. El recién posesionado gerente de las Empresas Públicas de Medellín (EPM), Miguel Alejandro Calderón, fue cuestionado debido a la hoja de vida publicitada por la propia entidad. En esta aparece que tiene una especialización en administración de empresas y economía de la Universidad de California, pero Calderón no cuenta con ningún registro de este centro educativo. EPM tuvo que salir a aclarar que se trataba de un intercambio de un año y que este no había incluido entre sus títulos los estudios realizados en ese centro educativo estadounidense.