En qué consiste el «tratado contra futuras pandemias» que apoyan más de 20 líderes de las naciones más poderosas del mundo

Más de 20 líderes mundiales pidieron un nuevo acuerdo global para ayudar al mundo a prepararse para futuras pandemias.

Los líderes, entre los que se encuentra la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson, y el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguran que la pandemia de coronavirus representa el mayor desafío para la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial.

La pandemia ha demostrado que «nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo», aseguran los firmantes de una carta conjunta publicada este martes en varios medios internacionales, entre ellos el británico Daily Telegraph, el francés Le Monde y el español El País.

También firman el artículo Sebastián Piñera, presidente de Chile, y Carlos Alvarado Quesada, presidente de Costa Rica.

Los 24 líderes argumentan que se necesita un tratado similar al alcanzado a raíz de la Segunda Guerra Mundial para construir cooperación transfronteriza.

En aquella época, tras la devastación provocada por las dos guerras mundiales, los líderes políticos se reunieron para forjar el sistema multilateral», dice el artículo.

«Los objetivos eran claros: unir a los países, disipar las tentaciones del aislacionismo y el nacionalismo, y abordar los retos que solo podían lograrse de manera conjunta con un espíritu de solidaridad y cooperación, es decir, la paz, la prosperidad, la salud y la seguridad».

Los líderes aseguran que, con el mismo espíritu, los países ahora deben «estar mejor preparados para predecir, prevenir, detectar, evaluar y responder eficazmente a las pandemias de forma sumamente coordinada».

«Habrá otras pandemias y otras grandes emergencias de salud, y ningún gobierno u organismo multilateral podrá hacer frente por sí solo a esta amenaza. La cuestión no es si las habrá, sino cuándo», dice el artículo.

«La pandemia de covid-19 ha sido un duro y doloroso recordatorio de que nadie está a salvo hasta que todo el mundo lo esté».