Por orden del régimen chino, Huawei eliminó las app de Nike y Adidas

Luego de que el régimen de Beijing iniciara una feroz campaña de desprestigio y un boicot absoluto sobre marcas de indumentaria y moda europeas y norteamericanas, ahora la empresa tecnológica paraestatal Huawei adhirió a la orden no escrita emanada por las máximas autoridades del gobierno y decidió eliminar las aplicaciones de Nike y Adidas.

La medida de la firma china ocurrió luego de que se viralizaran viejos comunicados de las compañías en los cuales alertaban sobre las condiciones inhumanas en la que trabajaban recolectores de algodón en la región de Xinjiang, tras las sanciones impuestas por los Estados UnidosCanadá, el Reino Unido y la Unión Europea a las autoridades de la autocracia por violación sistemática de los derechos humanos.

De acuerdo al diario South China Morning Post, en las primeras horas de este lunes las aplicaciones de Nike y Adidas en la tienda de aplicaciones de Huawei no figuraban disponibles para descargar. Desde hace una semana, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores chino comenzaron a reenviar, multiplicar y hacer públicos los antiguos mensajes de varias compañías de moda tanto norteamericanas como europeas para alentar el boicot nacional contra ellas.

En cambio, aquellos usuarios de teléfonos iPhone sí tenían disponibles aún las apps de ambas marcas de ropa deportiva en su tienda de descargas.

Advertencia del régimen

Autoridades chinas afirmaron el lunes que la sueca H&M y otras empresas extranjeras no deberían tomar medidas precipitadas ni meterse en política, después de que las empresas plantearan su preocupación por el trabajo forzoso en Xinjiang, lo que provocó furiosas reacciones en las redes sociales y boicots.

H&M, Burberry, Nike y Adidas y otras marcas occidentales se han visto afectadas por los boicots de los consumidores en China desde la semana pasada por los comentarios sobre su abastecimiento de algodón en Xinjiang. La creciente disputa se produce en un momento en que Estados Unidos y otros Gobiernos occidentales aumentan la presión sobre China por las sospechas de violaciones de los derechos humanos en la región occidental.