Sin peajes se necesitarían tres reformas tributarias

El alza por encima de la inflación en cuatro de los casi 100 peajes del país, unida al impacto del covid-19 en los indicadores de costos del transporte de carga, han llevado a algunos sectores a pedir una revisión del modelo de concesiones viales, en el que los proyectos se financian con recursos públicos y en muy buena parte con el recaudo a quienes transitan por las vías.

Esta situación llevó a la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI) a organizar un panel con el centro de estudios económicos Fedesarrollo y el expresidente de Anif Sergio Clavijo, para analizar el papel que los peajes han tenido en el desarrollo de la infraestructura vial, a la que todavía le falta un mayor desarrollo.

Según el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, al crítico panorama que hoy muestran las finanzas públicas, con un déficit fiscal proyectado en 8,6 por ciento del PIB por el Ministerio de Hacienda para 2021, es decir, unos 86 billones de pesos, no hay forma de agregarles más gastos a las cuentas del país.

Para cuantificar el impacto si se cambia el modelo, Fedesarrollo reveló que solamente en los nueve proyectos de la primera ola de concesiones de cuarta generación (vías 4G) el recaudo esperado de los peajes suma 19 billones de pesos y las vigencias futuras, es decir, las promesas de pago por parte del Gobierno, 21 billones de pesos.

En otras palabras, según Mejía, la posibilidad de no cobrar los peajes llevaría al Gobierno a buscar recursos que equivalen a unas tres reformas tributarias, teniendo en cuenta que en promedio un cambio del estatuto tributario recauda en promedio entre 6 y 7 billones de pesos.

“Sin un esquema como el de APP (Asociación Público Privada) con financiamiento de peajes, el salto en infraestructura no se hubiera dado y se retrasaba el desarrollo”, aseguró el analista.

Al respecto, Sergio Clavijo, economista y expresidente del centro de estudios económicos Anif, recalca la importancia de mantener el esquema concesional, toda vez que el país ha tenido ganancias en competitividad en infraestructura y a nivel global, pero está todavía en el puesto 60 entre 160 países que analiza el Foro Económico Mundial (FEM).

Y agrega que dado el complejo panorama fiscal, la alternativa de regresar a esquemas públicos para construir infraestructura es nula. “Lo era antes de la pandemia y lo es con mayor certeza ahora”, recalca.

“No podemos darnos el lujo de dudar del esquema concesional en momentos en los cuales estamos moviendo la aguja de la competitividad. Tenemos cosas muy favorables para mostrar, especialmente en los avances en aeropuertos, portuarios y en vías estamos en la mitad de la tabla”, recalcó el economista.