«En el Atleti me trataron una lesión que sabía que no tenía»

En el verano de 2015, Jackson Martínez llegaba al Atlético de Madrid con la vitola de estrella, a cambio de 35 millones de euros. Su cometido no era otro que replicar lo logrado en el Oporto, servir de bálsamo tras el adiós de Falcao. El colombiano no encajó y en febrero hizo las maletas y, 42 millones mediante, se marchó a la Superliga china, al Guangzhou Evergrande. Allí comenzaría su verdadero calvario. Las lesiones le apartaron de los terrenos de juego y no le dejaron mostrar el delantero que fue en Portugal y, tras 18 meses sin jugar un partido oficial por una dolencia recurrente en el tobillo, el Portimonense le rescató en 2018. Pero Jackson nunca fue el mismo. En agosto de 2020 su contrato expiró y, tras meses sin equipo, el pasado diciembre se retiró a los 34 años. Ahora dedica su vida a la música y «a predicar la palabra de Dios», pero en el programa ‘Primer Toque’, de ‘Win Sports’, ha relatado los episodios que lastraron su prometedora carrera. Entre ellos, un error de diagnóstico cuando llegó al Atleti

Fallo de diagnóstico a su llegada al Atleti: «Donde fue la lesión se habla poco, mi lesión ocurrió en el partido contra Chile, en el 2015 en Chile. De ahí viene, yo llego a Atlético de Madrid y me empiezan a tratar un esguince, cuando yo había tenido esa lesión unas cinco veces, yo sé que lo que tengo no es eso, por el dolor, por la forma, yo sabía que no era eso. Conocía todos los tipos de esa lesión, pero no sabía de la gravedad que tenía».

Calvario: «Tú como jugador juegas con molestias, te recuperas y sigues porque tu confías en los doctores que dicen que no tienes nada grave. Cuando arranco para China en un partido recibí una entrada muy fuerte y eso empeoró todo, casi me parten la tibia. Y ya después de algunos partidos, no me operé y llegó un momento en que no podía ni pisar«.

Retirada: «Después de 2015 fue una lucha, muchas personas me dijeron que no desistiera, pero yo no desistí, sino que ya no podía y ya no debía, fueron 5 años de batallar. Sigue siendo difícil porque uno nunca espera retirarse por causa de una lesión, sino tomando la decisión de decir hasta aquí quiero jugar, pero en mi caso fue una lesión y es más duro aún. Veo poco fútbol porque se revuelve todo y la emoción vuelve a tomar parte de algo que se ama, el fútbol es una pasión que los que sabemos de fútbol solo la vamos a comprender».

Ofertas para continuar: «Tuve propuestas de clubes, pero no quería ir a un club donde no me tuviera que esforzar, pude haber jugado más tiempo en otro club, pero me hubiera podido hacer más daño, lo que pensé era que necesitaba ir a otro club donde me costara, donde tuviera que hacer más esfuerzo y así se dio, vine a Portugal, el primer año fue difícil pero me fue bien, después de 2 años sin jugar marqué goles que ayudaron al equipo a mantenerse en Primera División. Ya el segundo año fue bastante difícil, con muchos partidos por fuera, pero en mi mente nunca entró que tenía que parar».