Conmoción por muerte de ministro Carlos Holmes Trujillo

Una intensa vida dedicada a la política, la academia, la diplomacia y el servicio al país se apagó en la madrugada de este 26 de enero con la muerte del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, cuyo fallecimiento es uno de los golpes más duros que ha tenido que afrontar el país en medio de los estragos que ha causado la pandemia.

Hacia la 1:53 de la madrugada de este martes, según el reporte de la Presidencia, el jefe de la cartera de Defensa falleció debido al “deterioro progresivo de su condición clínica, agravada por complicaciones relacionadas a sus comorbilidades de base”.

Desde el pasado 13 de enero, cuando se conoció que se había contagiado de covid-19, el país permaneció en vilo por la salud del funcionario, quien fue trasladado de Barranquilla a Bogotá y permaneció en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Militar hasta su muerte, convirtiéndose en una de las 52.128 víctimas que hasta ahora ha dejado la pandemia.

En los últimos días, los reportes de la Presidencia sobre su salud dieron cuenta de su estado crítico y este martes, finalmente, su vida se apagó.

Carlos Holmes Trujillo es uno de los funcionarios de más alto rango que se lleva la pandemia en el continente americano. Por su peso político, su futuro en los asuntos públicos y su vasta experiencia en el manejo del Estado, el suceso unió todas las orillas políticas, que lo lamentaron.

Precisamente, el presidente Iván Duque, al dar a conocer el fallecimiento del ministro, hizo una reflexión sobre los efectos inesperados que puede tener esta pandemia. “El covid actúa de distintas maneras. Se comporta suave con algunos e implacable con otros. Pero debemos ser totalmente conscientes de que la sociedad debe actuar en solidaridad fraterna y pensando siempre en el bienestar del otro”, afirmó el mandatario, quien estaba visiblemente afectado por la partida de su ministro de Defensa, quien fue su Canciller y era un amigo personal.

La conmoción nacional que causó la muerte del ministro tiene dos connotaciones especiales. Primero, la figura del funcionario, quien dedicó su vida al servicio público y dejó un legado de acciones dentro del Estado que fueron reconocidas ayer por todos los líderes políticos del país.

Tanto amigos como contradictores de Holmes Trujillo se unieron para lamentar su partida y reconocer el gran legado que dejó en la política colombiana. De hecho, los expresidentes Ernesto Samper Pizano, Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hicieron a un lado sus diferencias para exaltar los valores personales y políticos de uno de los firmantes de la carta magna que nos rige.

Y segundo, el impacto tan fuerte que significa que se lo haya llevado la pandemia, ese virus que el presidente Duque calificó como un “enemigo invisible” y que sigue dejando tristeza y desolación en los miles de familias que han tenido que sufrir sus consecuencias, muchas de las cuales siguen preguntándose en qué momento este virus se llevó a sus seres queridos.

El país lleva más de dos millones de afectados y los muertos superan los 52.000, y si se mira al mundo, los contagiados van por más de 100 millones y los fallecidos ya pasan de los 2 millones, unas cifras escalofriantes que dan cuenta de la magnitud de esta emergencia global.

La muerte de un ministro de Estado en este contexto es uno de los golpes más duros que han sufrido los colombianos, en momentos en que varias ciudades del país siguen experimentando altos niveles de contagios y las restricciones en la movilidad siguen estando a la orden del día.

Por ello, el jefe de Estado manifestó ayer que los estragos del covid-19 “no se han ido” y que “su amenaza está viva”, por lo que hoy más que nunca se hace necesario tomar todas las medidas de precaución para ganarle la batalla a la pandemia.