Gobierno recomienda toque de queda y pico y cédula en ciudades con ocupación de 80% en UCI

La temporada de fin de año y de celebraciones decembrinas vino acompañada de un aumento exponencial en los contagios por COVID-19 y en la ocupación de las unidades de cuidados intensivos del país. Por eso, desde los Ministerios del Interior y de Salud se emitieron nuevas directrices para los municipios donde la ocupación de las UCI alcanza el 70% o más de su capacidad.

Desde el Ejecutivo se dividió entre las ciudades que están por encima del 70%, 80% y 90%, cada una tiene un subgrupo diferente y tienen sugerencias enfocadas a la gravedad de su situación. Las recomendaciones van desde posponer los procedimientos quirúrgicos no esenciales hasta férreos toques de queda durante las fiestas de fin de año.

En el primer renglón esta una buena cantidad de municipios y a estos se les ordena que toda cirugía no prioritaria, “que no sean de carácter urgente y que no comprometa la vida”, deba ser prohibida hasta enero. La razón de esta determinación es no comprometer “la capacidad hospitalaria y de unidades de cuidados Intensivos”. Asimismo, se les sugiere que los bares solo puedan funcionar hasta las 8 de la noche.

Además de estas restricciones, al segundo grupo, el que tiene una ocupación mayor al 80%, el gobierno central sugiere que se implemente pico y cédula a todas las actividades comerciales. Asimismo, se les pide que implanten un toque de queda entre el 22 de diciembre y el 4 de enero que va desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana del otro día.

También, los Ministerios de Salud y del Interior sugieren que los días de fiestas, en este caso el fin de año, la restricción a la movilidad sea total y vaya desde las 8 de la noche del 30 de diciembre hasta las 5 de la mañana del 2 de enero. Las ciudades a las que va enfocado este pedido son Pereira, Ibagué y Cali.

Por otro lado, en el último subgrupo están las ciudades con una ocupación de unidades de cuidados intensivos del 90% o más, que hasta el momento solo es Cúcuta. Además de todas las medidas mencionadas anteriormente, en la capital de Norte de Santander se pide que se instaure un pico y cédula para todas las actividades hasta el 4 de enero. Con esta medida se busca reducir como mínimo un 50% la movilidad de las personas en las calles. Además de los hoteles, esta medida no cobijaría a los trabajadores de las industrias y sectores esenciales.

De igual manera, se les pide a los gobiernos de estas ciudades que prohíban toda reunión pública o privada que genere aglomeraciones de personas en espacios públicos y cerrados. También, el Gobierno exige a los mandatarios de estos municipios que realicen “una constante auditoría de los centros asistenciales para la verificación de la ocupación de camas UCI”.

Además de estas medidas, al resto de los municipios se les pide reforzar las campañas educativas y de comunicación sobre la “inconveniencia de reuniones familiares extendidas”, la prohibición de novenas y fiestas barriales, el cuidado individual y la necesidad del autoaislamiento. Por último, el Ejecutivo advirtió que cualquier otra determinación por fuera de estas directrices debe ser autorizada por el Ministerio del interior.